En el proceso de recuperación de la memoria y legado histórico de los africanos en Nueva York, se han realizado descubrimientos importantes, uno de ellos fue el del antiguo cementerio africano que entre 1635 y 1795 llegó a ocupar varias cuadras de lo que actualmente es el bajo Manhattan.

Entre Chinatown y Tribeca, exactamente en el 290 de Broadway, se encuentra el Monumento Nacional al Cementerio Africano, dedicado a los quince mil africanos enterrados en ese lugar entre los siglos XVII y XVIII. Además del monumento exterior, hay un centro de estudios y biblioteca, construidos para conmemorar las contribuciones de los africanos en la colonia y honrar su memoria.
Fue posible conocer su ubicación, gracias a un mapa de la ciudad de Nueva York de 1754. Su construcción inició en 1991 con fondos federales, de acuerdo a la Ley de Preservación Histórica Nacional de 1966.
Un estudio realizado por arqueólogos, encontró restos humanos intactos, ubicados a treinta pies debajo del nivel de la calle. Se encontraron enterramientos conteniendo quince mil restos humanos de africanos, esclavos y libertos, que vivieron y trabajaron en la Nueva York colonial.
PRIMEROS AFRICANOS EN NUEVA YORK
Los primeros africanos esclavizados llegaron a lo que inicialmente fue la ciudad de New Amsterdam en 1625, como trabajadores para la Dutch West India Company (WIC), cuyos ingresos provenían del comercio basado en el trabajo esclavo y posteriormente en el comercio de esclavos, así como en el comercio de pieles de animales.
En los siglos XVII Y XVIII los africanos fueron una población importante de la ciudad, que alcanzó a significar más del veinte por ciento de la población total. Durante el gobierno holandés, los esclavos trabajaron en la construcción del fuerte, de las casas de piedra, fueron la fuerza de trabajo para construir edificaciones al estilo europeo de lo que en ese entonces fue la Nueva Amsterdam.
Los esclavos trabajaron y cuidaron las tierras de los granjeros y acondicionaron las playas para los embarcaderos. Los caminos antiguamente utilizados por los nativos americanos fueron ensanchados por los esclavos para acomodar a los carruajes y el trabajo afro en los graneros apoyaba el comercio con Europa.
En 1640 alrededor de quinientas personas vivían en New Amsterdam, en una comunidad con tiendas, algunas docenas de viviendas y varias bodegas pertenecientes a la WIC. Los esclavos vigilaban los terrenos de los propietarios ausentes, plantaban, cosechaban y administraban las operaciones diarias. Con el tiempo eso les ayudó a ganar su libertad. Durante la peor parte de la lucha entre los holandeses con los nativos, se formó la primera comunidad de esclavos libertos en Estados Unidos.
PRIMERA LIBERACIÓN
El 25 de febrero de 1644 once esclavos y sus esposas fueron liberados y les otorgaron terrenos en la peligrosa frontera del territorio norte de Nueva Amsterdam. Sus hijos permanecieron como propiedad de la WIC, pero con el tiempo pudieron comprar la libertad de sus hijos. Sus granjas estaban al norte, en lo que actualmente es la parte central de Manhattan, extendiéndose desde lo que posteriormente sería la calle Canal hacia la calle 34.
Pero la libertad de esos granjeros afro no significó el fin de la esclavitud, en Nueva Amsterdam el trabajo esclavo continuó siendo elemento principal de proyectos de construcción pública. En 1653, durante el mandato y por orden del Gobernador Peter Stuyvesant, los esclavos ayudaron a construir la fortificación más famosa de Nueva Amsterdam, el muro, the Wall, Wall Street.
En 1658, la misma mano de obra construyó la primera gran vía de la región, que conectaba Nueva Amsterdam con la segunda isla más grande y nueva villa fundada en la frontera norte, a la altura de la calle 110 y el río este, el camino de nueve millas, conocido como camino al Nuevo Haarlem.
Para Stuyvesant la esclavitud fue un tema importante, propició la distribución de esclavos a Virginia, Maryland y Nueva Inglaterra, pero principalmente a través del Caribe. Incentivó que la WIC promoviera plantaciones en Barbados y otras islas, convirtiéndolas de plantaciones de tabaco y algodón, al más lucrativo negocio de producción de azúcar.
Los dueños de las plantaciones aprendieron como consolidar sus pequeñas granjas y transformarlas en grandes plantaciones, cambiando su producción a la caña de azúcar e invirtiendo en el trabajo esclavo. La WIC invirtió mucho en todos los aspectos de la producción de azúcar, facilitando préstamos para equipo y compra de esclavos.
BASE DE LA ECONOMÍA
Para 1650, Barbados se convirtió en el primer modelo exitoso para la explotación del trabajo esclavo en el Caribe, que comenzó a requerir una revolucionaria demanda de esclavos en las India Orientales. Stuyvesant trabajó diligentemente desde su base en Nueva Amsterdam para repetir el proceso en otras islas.
En 1664 los ingleses conquistaron la colonia holandesa y Nueva Amsterdam se transformó en Nueva York, nombrada por el Rey Jaime II, Duque de York, quien fue el principal inversionista de la Compañía de Reales Empresas de Comercio a África, el negocio inglés del comercio esclavo. El Duke dio privilegios y prioridad en Nueva York a las naves vinculadas al comercio esclavo.
Los ingleses impusieron estrictas leyes sobre esclavitud y revocaron muchos derechos de los esclavos libres, incluyendo el de propiedad de sus tierras en la isla de Manhattan. En esta etapa, la mano de obra africana calificada de Nueva York y mayoritariamente esclavizada, trabajaba en carpintería, herrería, eran impresores, marinos, cargadores en los muelles, sastres, costureras, panaderos y sirvientes.
En 1711 un mercado de venta de esclavos abrió entre Wall Street y el río Este, donde hombres, mujeres y niños africanos eran vendidos o rentados para trabajos diarios o semanales. El mercado operó hasta 1762, pero no fue el único lugar para la compra y venta de esclavos en el bajo Manhattan. La ciudad fue un enclave importante en el comercio de esclavos en Norteamérica.
Si bien la población esclava era de entre el quince y veinte por ciento, la mayoría de esclavos comprados en Nueva York eran redirigidos a territorios en el sur. La documentación muestra que se recibían cargamentos de niños africanos de menos de trece años.
Hasta la Guerra Civil, la economía de la ciudad, con inversiones en azúcar, algodón y tabaco, dependía fuertemente del trabajo esclavo. Se construyó un cementerio cerrado para africanos en un terreno fuera de la ciudad, propiedad en 1673 de Sara Van Borssum, una holandesa propietaria de cinco esclavos africanos y un sirviente indígena.
MONUMENTO NACIONAL
Se desconoce la fecha exacta de fundación del cementerio, pero fue usado hasta su cierre en 1794. A medida que la población esclava creció, también el cementerio, que llegó a cubrir 6.6 acres, alrededor de cinco cuadras de la ciudad. Ahí los esclavos eran enterrados individualmente, en ataúdes de madera, con los brazos cruzados y sus cabezas hacia el oeste.

Con el tiempo los ataúdes se apilaron. Los arqueólogos estiman que veinte mil hombres, mujeres y niños fueron enterrados en este cementerio. En 1795 el terreno fue dividido y vendido en lotes, pero gracias a la nivelación con casi veinte pies de relleno, muchos enterramientos sobrevivieron en el subsuelo de los edificios posteriormente construidos.
En 1991 se realizaron excavaciones arqueológicas cuando se preparaba la construcción de un edificio federal y se excavaron los restos de 419 hombres, mujeres y niños. La mitad eran niños de menos de doce años de edad. En 1999 se encontraron nuevos enterramientos con restos completos, durante la construcción de la vereda frente al edificio en la calle Chambers.
En 1993 esta zona fue designada distrito histórico de la Ciudad de Nueva York y Patrimonio Nacional. En febrero del 2006, por orden del presidente George W. Bush, el Cementerio Africano fue proclamado Monumento Nacional.




























